jueves, 21 de mayo de 2015

Todo ante Pentecostés: ¿Quién es el Espíritu Santo?, por Jesús de las Heras Muela


TEXTOS BÍBLICOS, ORACIONES, POEMAS, PENSAMIENTOS, DÉCALOGOS

 1.- CIEN TEXTOS BÍBLICOS SOBRE  EL ESPÍRITU SANTO
             I.- El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento:
1.- Aleteaba sobre las aguas en la creación (Gn. 1,2).
2.- El Espíritu nos renueva por dentro (Sal. 50, 11).
3.- Sobre un vástago del tronco de Jese se posará el Espíritu   del Señor (Is. 11, 2).
4.- El Espíritu del Señor está sobre Quien libertará al     pueblo y a los necesitados (Is. 61,1).
5.- El Espíritu del Señor da vida a los huesos secos (Ez. 37, 5.9).
6.- Los profetas hablarán por el Espíritu (Joel, 2, 28-32;          Jer. 1, 4-11; Ez. 36, 26-38).
            II.- El Espíritu Santo en el Nuevo Testamento:
            II.1.- Su obra:
1.- Jesús concebido por el Espíritu Santo (Mt.1, 20-21).
2.- María, Madre de Jesús por el Espíritu Santo (Lc.1,35).
3.- La Iglesia, Templo del Espíritu Santo (I Pe. 2, 5).
4.- El agua viva (Jn. 7,38-39).
5.- La Palabra de Dios anunciada en el Espíritu ((I Pe.1, 12; II Pe. 1, 20).
6.- La nube luminosa (Mt. 15, 5).
7.- La promesa del Padre (Hech. 1, 4-5).
8.- El Espíritu que procede del Padre y del Hijo (Jn. 15,26-       27).
9.- Participar en la vida divina (Jn. 16, 14-15).
10.-¿Un desconocido? (Hech. 19, 2).
11.-Su venida en Pentecostés (Hech. 2, 4).
12.-Don para todos los hombres (Hech. 2, 17; Hech. 10, 47).
13.-La voz del Espíritu en su Iglesia (Ap. 2, 11).
14.-Las notas del nuevo Pentecostés (Hech. 1, 14).
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            II.2.- Bautizados en el Espíritu Santo:
1.- Bautismo de Jesús (Mt. 3, 16).
2.- Recibir el don del Espíritu Santo (Hech. 2, 38).
3.- El don del Espíritu sin medida (Jn. 3, 34).
4.- Confirmados en el Espíritu (Mt. 18, 15-17).
5.- Bautismo y ministerio (Hech. 1, 5).
6.- Revestirse del Espíritu (Lc. 24, 48-49).
7.- El bautismo e imposición de manos sobre San Pablo (Hech. 9, 17).
8.- Lavado de Regeneración (Tit. 3,5-6).
9.- Renacidos por el Espíritu (Jn. 3,5).
10.-Bautizados en Espíritu y fuego (Mt.3,11).
11.-Templo del Espíritu Santo (Jn. 15, 15-17; Jn, 15, 23).
12.-Ungidos y sellados (Ef. 1, 13-14;II Cor. 1, 22; I Jn. 2,20).
13.-El mandato del Bautismo (Mt. 28, 19).

           II.3.- La vida según el Espíritu Santo:
1.- Construir en el amor (Rm. 5, 4; Rm.8, 9).
2.- La novedad del Espíritu (Rm.7, 6).
3.- La ley del Espíritu (Rm.8, 2).
4.- Caminar según el Espíritu (Gal. 5, 25; Rm. 8, 4).
5.- El Espíritu vivificador (Jn. 6, 63).
6.- La dinámica de la filiación divina (Rm. 8, 14-15).
7.- Beber del mismo Espíritu (I Cor. 12, 13).
8.- Extraño al “mundo” (I Cor. 2, 12).
9.- Carta viva (II Cor. 3,3).
10.-La libertad del Espíritu (II Cor. 3, 17).
11.-La prenda del Espíritu (II Cor. 5, 5-6).
12.-Servir en la caridad (Gal. 5, 13).
13.-El hombre interior (Ef. 3, 16).
14.-Unidad y paz (Ef. 4, 1.3).
15.-Comunión eclesial (Ef. 4, 4).
16.-No entristecer al Espíritu (I Tes. 5, 19).
17.-Llenos del Espíritu (Ef. 5, 18-19).
18.-Vocación a la santidad (I Tes. 4, 7-8).
19.-No extinguir el Espíritu (I Tes. 5, 19).
20.-Cumplir los mandamientos (I Jn. 3, 24).
21.-Discernimiento de carismas (I Jn. 4, 1).
22.-Vivir en Cristo (I Jn. 4, 13).
23.-¿Resistencia al Espíritu? (Hech. 5, 9; Hech. 7, 51).
24.-El Espíritu sopla donde quiere (Jn. 3, 8).
            II.4.- Movidos por el Espíritu hacia el desierto:
1.- Jesús en el desierto (Lc. 4, 1).
2.- Pedir el Espíritu al Padre (Lc. 11, 13).
3.- Adorar al Padre en Espíritu y Verdad (Jn. 4, 23).
4.- Segregado por el Espíritu (Hech. 13, 2-3).
5.- Oración en el Espíritu (Jds. 1, 20).
6.- Los gemidos del Espíritu (Rm. 8, 26).
7.- Decir “Jesús” por el Espíritu (I Cor. 12, 3).
            II.5.- La misión del Espíritu Santo:
1.- Jesús ungido y enviado (Lc. 4, 18).
2.- Celo y compasión (Mt. 12, 18-20).
3.- Los milagros de Jesús (Lc. 6, 19).
4.- Pasó haciendo el bien (Hech. 10, 38).
5.- Ser testigos (Jn. 15, 26-27).
6.- Hablar en el Espíritu (Lc. 12, 11-12).
7.- El magisterio del Espíritu (II Cor. 3, 6).
8.- Llenos del Espíritu como Jesús (Lc. 1, 15), como María       (Lc. 1, 35), como Isabel (Lc. 1, 41), como José, varón justo      (Mt. 1, 19), como Zacarías (Lc. 1, 67), como Simeón (Lc. 2,    26), como Pablo (Hech. 13, 9) como los diáconos (Hech. 6,          3) como Esteban (Hech. 7, 35)…
9.- El Reino (Mt. 12, 28).
10.-Participar en la misión de Cristo por el Espíritu (Jn.   20, 21-22).
11.-Abrir siempre brecha (Hech. 8, 39-40).
12.-Actitud de éxodo (Hech. 13, 4).
13.-Apacentar en el Espíritu (Hech. 20, 38).
14.-Evangelizar en el Espíritu Santo (Rm. 15, 18-19).
15.-Carismas para servir (I Cor. 12, 7).
16.-El ministerio del Espíritu (II Cor. 2, 7-8).
17.-Custodiar el depósito (II Tim. 1, 14).
18.-También los gentiles (Rm. 15, 16).
            II.6.- El gozo en el Espíritu Santo:
1.- Consolador y abogado (Jn. 14, 16-17).
2.- En la vida cristiana (Hech. 13, 52).
3.- En la acción apostólica (Lc. 10, 21).
4.- Al escuchar la Palabra (Hech. 10, 44).
5.- En la fidelidad generosa (I Tes. 1, 6).
6.- El gozo de la esperanza (Rm. 15, 13).
7.- Fruto del Espíritu Santo (Gal. 5, 22-23).
8.- Gozo eclesial (Hech. 9, 31).
            II.7.- Hacia la cruz:
1.- Ausencia y presencia (Jn. 16, 7).
2.- Victimación por el Espíritu (Hebr. 9, 14).
3.- Empujado hacia el martirio (Hech. 20, 22-23).
4.- En las persecuciones (Mt. 10, 19-20).
5.- Padecer por la misión (Hech. 9, 16-17).
6.- Tristeza convertida en gozo (Jn. 16, 14.20)
            II.8.- Hacia la glorificación y encuentro definitivo:
1.- La fuerza del Espíritu Santo en la resurrección de Jesucristo (Rm, 1, 14).
2.- Sellados para instaurar todo en Cristo (Ef. 1, 10-13).
3.- Prenda de nuestra herencia (Ef. 1, 14).
4.- La dinámica del Espíritu (Rm. 8, 11).
5.- Hacia el Encuentro definitivo (Ap. 22, 17).
6.- En el Espíritu, por Cristo, al Padre (Ef. 2, 18).
7.- De claridad en claridad, de gloria en gloria (II Cor.    3, 18).
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2.- HIMNOS, ORACIONES Y POEMAS

         “¡Oh Espíritu Santo Paráclito, perfecciona en nosotros la obra iniciada por Jesucristo; haz fuerte y continua la plegaria…, acelera para cada uno de nosotros los tiempos de una profunda vida interior. Qué ninguna atadura terrena nos impida hacer honor a nuestra vocación; que ningún interés, por negligencia nuestra, mortifique las exigencias de la justicia; que ningún cálculo reduzca los espacios de la caridad a la estrechez de los pequeños egoísmos. Qué todo sea grande en nosotros”. (Papa San Juan XXIII)
            PENTECOSTÉS, PADRE NUESTRO EN EL ESPÍRITU
Padre nuestro que estás en el cielo
con tu Hijo y con el Espíritu:
Envía tu Espíritu que nos enseñe
a santificar tu nombre,
a reconocer tu santidad.
Haz que actúe la energía de tu Espíritu
para que vaya llegando tu reinado paternal.
Danos un espíritu generoso,
la fuerza del Espíritu que nos capacite
para cumplir tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día
y del mañana: tu pan consagrado,
porque es el Espíritu que da vida.
Envía tu espíritu del perdón
que perdone nuestras ofensas
como nosotros, inspirados por El,
perdonamos a los que nos ofenden.
En la prueba, en nuestro desierto,
confórtanos con tu Espíritu
para que no sucumbamos.
Que tu Espíritu poderoso
se enfrente y venza en mí
al espíritu del mal. Amén.
                                                          Luis Alonso Schökel

            VENI CREATOR SPIRITUS
Ven, Espíritu Creador,
habita en las almas de tus fieles.
Colma de tu gracia celestial
el ser de tus criaturas.
Te llamamos Paráclito,
don del Altísimo,
fuente viva, fuego y amor,
bálsamo espiritual.
Afirma con tu divino poder
nuestros débiles cuerpos,
ilumina nuestras almas,
colma de amor nuestros corazones.
Aleja de nosotros al enemigo
y concédenos para siempre la paz.
Guíanos en nuestro camino
para evitar todo mal.
De Ti proceden los siete dones divinos,
oh índice de la diestra del Padre.
(Tú, su promesa, que
haces hablar a las lenguas).
Revélanos
al Padre y al Hijo.
Haznos creer siempre en Ti,
oh Espíritu, tú que procedes de ambos.

Concédenos las alegrías celestiales,
concédenos los dones de tu gracia.
Disuelve las disputas
y refuerza los vínculos de la paz.

Gloria al Padre,
a su Hijo que murió
para resucitar, y al Espíritu Paráclito
por los siglos de los siglos.
                                                              Himno litúrgico

            ORACIÓN DE TODOS LOS DÍAS AL ESPÍRITU SANTO
“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo amar, lo que debo escribir, lo que debo hacer. Como debo orar para procurar el bien de los hombres y la implantación del Reino de Cristo. Amén”. (Del libro “Oraciones para cada momento”, Planeta Testimonio, 2000)

            ¡OH LLAMA DE AMOR VIVA!
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada perla!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga;
matando, muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámpara de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores,
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

                                                          San Juan de la Cruz


            VENI, SANCTAE SPIRITUS

Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetras las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le falta por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma al espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

                                                              Himno litúrgico


            VEN, ESPÍRITU SANTO CONSOLADOR

Ven siempre, no te alejes de nosotros,
Espíritu Santo consolador.
Ven a los que te conocen
y quédate con ellos
para que no se adormezcan.
Ven a los que no te conocen
y ábreles la puerta de toda gracia y de todo don.
Quédate siempre actuando en tu Iglesia.
Ven al pecador para que se convierta,
ven a todo hombre,
ven al mundo.
Sin tu aliento
la vida es muerte viviente.
Nada hay puro y santo sin ti.
Sin ti no hay virtud posible.
Sin ti la relación se convierte en alejamiento.
Sin tu divina suavidad
la vida se enrudece y agobia.
Ven a dibujar en cada corazón
la imagen de Jesús.
Danos los siete dones.
Danos la infinita variedad de dones,
que tú regalas según el hombre los necesita.
Ven, dulce huésped de todo corazón puro y humilde.
Ven a poner orden en el corazón del hombre.
Sin ti el dolor nos vence,
se hace cerrado el misterio y nos abruma.
Sin ti el placer y la felicidad se hacen egoístas,
y nuestro pobre espíritu se desmorona.
Ven, Espíritu Santo:
guía del hombre, amigo del hombre, fortaleza del hombre,
y haznos rebosar de tu belleza y suavidad infinita.
                                                      Clemente Arranz Enjuto
ESTA ES LA HORA DEL ESPÍRITU

¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo!

Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

Esta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas;
y levanta testigos en el pueblo
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.

Llama profunda
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza
hasta que el Señor vuelva.

                                                              Himno litúrgico

CARTA AL ESPÍRITU SANTO

En Pentecostés,
la débil y pequeña Iglesia
recibe el Espíritu Santo, el “soplo de Dios”,
la invasión íntima de Dios.
Como Cristo.
En Cristo,
en su Espíritu,
espíritu, soplo, aire…

¿Habrá algo más débil, más impalpable,
más inseguro y hasta… más barato?
¿Puede ser signo acomodado al dios “fuerte”,
“seguro y poderoso”,
al “Dios-como-Dios-manda”
de nuestras categorías?

En el Hijo, el “dios fuerte”
se presenta vencido
y colgado de un patíbulo.
En el Espíritu,
el Dios estable y seguro
se presenta como viento movedizo.
¿No estará Dios un poco loco?
San Pablo no lo negaría,
pero añadiría que la locura de Dios
-“locura de amor”-
es más sabia que nuestras ciencias
y nuestras categorías,
que nuestra “cochina lógica”
-como dijera Unamuno-.

Sin embargo,
¡qué grande y hermosa historia la del
aire y el viento
en la historia de la creación
y en la historia de la salvación!

¿No fue un soplo de Yavé el que puso orden y belleza
en el mundo
y quien infundió la vida
y su imagen en el hombre?
¿No fue el soplo de Dios
el que arrebató a los profetas
y a los libertadores de Israel
para salvar a su pueblo?
¿No es el aire placenta común
y comunitaria de la que tenemos
que alimentarnos a todas horas,
beber en todos los momentos
de nuestra vida,
respirando de noche y de día,
despiertos y dormidos?

¿No es, acaso, puro aire
la palabra del amigo?
¡Puro viento las manos de la madre
sobre el niño pequeño!
¡Puro viento el diálogo de los enamorados!
¡Puro viento las palabras
de la Revelación,
que antes de ser Biblia,
fueron palabras de predicación,
palabras de viento frágil y pasajero!

¿Puro viento…?
¿Viento frágil?
Elemento en realidad poderoso
y fecundo, permanente y fuerte,
precisamente por su flexibilidad
y, al mismo tiempo, por su perseverancia!

Como el amor,
Dios se nos presenta en este
símbolo del aire para indicarnos
su cercanía, su constancia,
su deseo de intimidad con nosotros.

Respiremos hondo, hermanos.
Respiremos a Dios intensamente.
Abramos nuestras ventanas
para que invada nuestras casas,
nuestras vidas.

El será para nosotros alegría
y consuelo para seguir adelante,
sabiduría para penetrar el Evangelio,
fortaleza y prudencia para vivir
y anunciar sus consecuencias,
compromiso en la defensa del débil,
inserción en la tarea de construir una
nueva sociedad,
luz para encontrar los caminos
de una nueva Iglesia,
para armonizar la dialéctica con la caridad,
la lucha y la contemplación,
el compromiso político y la experiencia de Dios,
el debate y la discrepancia con el amor
al hombre,
amigo o enemigo,
la vida como guerra constante y la paz del corazón,
la capacidad para la amistad, la estética y la fiesta,
para gozar en cada rincón de la naturaleza
sus grandes valores humanos
de comunión y de solidaridad,
de cultura y de trabajo.

El será para nosotros
amor para la Iglesia y para el mundo,
amor y aceptación de nosotros mismos,
como Dios nos ama “a pesar de todo”.

El será para nosotros también
amor a Dios nuestro Padre,
amor a Dios nuestro Hermano,
amor a Dios nuestro Espíritu;
amor de diálogo,
amor de amigo,
amor de oración,
que es recibir el soplo de Dios,
que es devolver el soplo de Dios,
diciendo la gran palabra de los pequeños
que Jesús nos descubrió y nos autorizó:
¡¡¡ Papá!!!

Ese soplo de Dios
como el aire de la naturaleza,
el medio constante
en el que podemos vivir
en diálogo y en amistad
con Dios y con los hombres.

                                                      Alberto Iniesta Jiménez
                       
 pentecostes-3
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

         “Voy a revelaros un secreto de felicidad y santidad. Si cada día, durante cinco minutos, sabéis callar a vuestra imaginación, cerrar los ojos a las cosas sensibles y los oidos a las cosas de la tierra para entrar dentro de vosotros mismos, y allí, en el santuario de vuestra alma bautizada, que es el Templo de Espíritu Santo, hablad a ese divino Espíritu diciéndole:

¡Oh, Espíritu Santo, alma de mi alma! Yo te adoro, ilumíname, guíame, consuélame, fortaléceme, dime que debo hacer, dame tus órdenes. Te prometo someterme a todo lo que quieras de mi y aceptar todo lo quepermitas que me suceda; solamente te pido conocer tu voluntad.

         Si hacéis esto, vuestra vida se deslizará feliz, serena y llena de consuelo, aún en medio de las penas, porque la gracia será proporcionada a la prueba dándoos fuerza para soportarla, y llegaréis a las puertas del paraíso cargados de méritos. Esta sumisión al Espíritu es el secreto de la Santidad”.          

                                                            Cardenal Mercier

3.- FRASES Y PENSAMIENTOS SOBRE EL ESPÍRITU SANTO


            PAPA SAN JUAN PABLO II:

** “La Iglesia… instruida por la palabra de Cristo, partiendo de la experiencia de Pentecostés y de su historia apostólica, proclama desde el principio su fe en el Espíritu Santo como Aquel que es dador de vida. Aquel en el que el inescrutable Dios uno y trino se comunica a los hombres, constituyendo en ellos la fuente de vida eterna”.

** “Convirtiéndose en , es decir, de las conciencias, el Espíritu Santo , o sea, hace conocer al hombre su mal, y, al mismo tiempo, lo orienta hacia el bien. Merced a la multiplicidad de sus dones, por lo que es invocado como el portador de los , todo tipo de pecado del hombre puede ser vencido por el poder salvífico de Dios. Bajo el influjo del Paráclito se realiza, por tanto, la conversión del corazón humano, que es condición indispensable para el perdón de los pecados. Sin una verdadera conversión, que implica una contrición interior, y sin un propósito sincero y firme de enmienda, los pecados quedan , como afirma Jesús, y con El toda la tradición del Antiguo y del Nuevo Testamento”.

** “La Iglesia profesa incesantemente su fe: existe en nuestro creado un Espíritu, que es un don increado. Es el Espíritu del Padre y del Hijo; como el Padre y el Hijo, es increado, inmenso, eterno, omnipotente, Dios y Señor. Este Espíritu de Dios y todo lo creado reconoce en El la fuente de su propia identidad, en El encuentra su propia expresión transcendente, a El se dirige y lo espera, lo invoca con un mismo ser. A El, como Paráclito, como Espíritu de la verdad y del amor, se dirige el hombre que vive de la verdad y del amor y que sin la fuente de la verdad y del amor no puede vivir. A El se dirige la Iglesia, que es el corazón de la humanidad, para pedir por todos y para dispensar a todos aquellos dones del amor que por su intercesión . A El se dirige la Iglesia a lo largo de los intrincados caminos de la peregrinación del hombre sobre la tierra; y pide, de modo incesante, la rectitud de los actos humanos como obra suya; pide el gozo y el consuelo que solamente El, verdadero consolador, puede darnos descendiendo a la intimidad de los corazones humanos; pide la gracia de las virtudes, que merecen la gloria celeste; pide la salvación eterna en la plena comunicación divina a la que el Padre ha eternamente a los hombres creados por amor a imagen y semejanza de la Santísima Trinidad”.

** “El Espíritu Santo se manifiesta de modo particular en la Iglesia y en sus miembros; sin embargo, su presencia y acción son universales, sin límite alguno ni de espacio ni de tiempo. El Espíritu ofrece al hombre para que pueda responder a su máxima vocación; mediante el Espíritu el hombre llega por la fe a contemplar y saborear el misterio del plan divino; más aún debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad -según nos dice “Gaudium et Spes”, en el Concilio Vaticano II-  de que, en la forma que sólo Dios conoce, se asocien a este misterio pascual… El Espíritu está, pues, en el origen mismo de la pregunta existencial y religiosa del hombre, la cual no surge sólo de situaciones contingentes, sino de la estructura misma de su ser… La presencia y actividad del Espíritu no afecta únicamente a los individuos, sino también a la sociedad, a la historia, a los pueblos, a las culturas, a las religiones. En efecto, el Espíritu se halla en el origen de los nobles ideales y de las iniciativas de bien de la humanidad en camino”.

** “El Espíritu es también para nuestra época el agente principal de la nueva evangelización. Será, por tanto, importante descubrir al Espíritu como Aquel que construye el Reino de Dios en el curso de la historia y prepara su plena manifestación en Jesucristo, animando a los hombres en su corazón y haciendo germinar en la vivencia humana las semillas de la salvación definitiva que se dará al final de los tiempos”.

OTROS AUTORES:


** “El Espíritu Santo entra en el corazón, es decir, en el centro más profundo de la vida personal. De este modo, el Espíritu Santo que es Espíritu nuevo y renovador, crea un corazón nuevo, convierte el corazón de piedra en corazón de carne. Esto es, el Espíritu despierta el corazón y la conciencia del hombre o, por mejor decirlo, despierta al hombre mismo a una vida nueva y real que viene de Dios y está en Dios”. (G. Eveling)

** “Sin el Espíritu Santo,
Dios quedaría lejos,
Cristo pertenecería al pasado,
el Evangelio sería letra muerta,
la Iglesia, una organización más,
la autoridad, un dominio,
la misión, una propaganda,
el culto, una evocación,
el obrar cristiano, una ley moral.
Pero con El,
el cosmos se eleva y gime
en la infancia del Reino,
Cristo ha resucitado,
el Evangelio es potencia de vida,
la Iglesia, comunión Trinitaria,
la autoridad, servicio liberador,
la misión, Pentecostés,
el culto, memorial y anticipación,
el obrar humano, realidad divina”
                          (De la relación final de la Asamblea de Upsala en 1968
                                           del Consejo Mundial de las Iglesias)


** “A pesar de todo el Espíritu Santo sigue estando presente en el corazón de la humanidad. Sigue preparando en cada hombre la venida del Salvador. Está presente en las aspiraciones profundas de los hombres, de las razas y de los pueblos”. (M. Quoist).
PAPA SAN JUAN XXIII:


** “Pentecostés es todo un poema de luz, de gracia y de caridad”.

** “El Espíritu Santo, que formó el cuerpo de Cristo en el seno de María, forma también, une, sana y fortifica a los miembros de Cristo”.

** “El fuego del Espíritu Santo es como un río incandescente que se desborda sobre todos los miembros de la Iglesia, consolida los corazones y los une con un vínculo sagrado de amor y caridad”… “Dejémonos penetrar, como los apóstoles el día de Pentecostés, por este fuego transformante. El purificará las inevitables escoria de la naturaleza, herida por el pecado”.

** “La gracia del Señor, por su Espíritu, cuando toma posesión de un alma, la transfigura”.

** “No estamos solos en la tierra. Hay alguien que nos acompaña y nos presta su ayuda incomparable: el Espíritu Santo”.

** “Jesús nos asegura que el Espíritu Santo seguirá haciendo resplandecer en la Iglesia una maravillosa fecundidad sobrenatural; la fecundidad que deposita en el corazón de las vírgenes, de los mártires y de los confesores, los gérmenes de aquellas virtudes heroicas que son la característica de la santidad”.

** El Espíritu de Jesús vivifica las asperezas de la vida, dulcifica las dificultades de la existencia, que los acontecimientos cotidianos y las adversidades multiplican sobre nosotros y nos impulsa al perdón, a la compasión, al amor”

** “El Espíritu Santo es la vida de la Iglesia, que no envejece nunca. Hace germinar una primavera que no conoce el invierno y, en medio de las penas y de las adversidades, realiza y prepara una victoria indefectible y segura”.

** “El Espíritu Santo está trabajando siempre en la intimidad de las almas con sus inspiraciones para hacer a la Iglesia que Jesús edificó para sí mismo una vez por todas con el sacrificio de su sangre, pura, inmaculada, sin arrugas, digna de ser presentada al Padre el día del juicio final”.

** “Únicamente el soplo del Espíritu Santo puede inflamar los espíritus humanos en la virtud y preservarlos del contagio de la culpa… El Huésped divino nos acompaña siempre y recorre con nosotros el camino del tiempo hasta la eternidad”.
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4.- DECÁLOGOS DEL ESPÍRITU SANTO

4.-1. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO?
HACIA UNA DEFINICIÓN DESCRIPTIVA EN LOS TEXTOS LITÚRGICOS:

1.- Padre amoroso del pobre.
2.- Don, en sus dones espléndido.
3.- Luz, que penetra las almas.
4.- Fuente del mayor consuelo.
5.- Dulce huésped del alma.
6.- Divina luz que nos enriquece.
7.- Descanso de nuestro esfuerzo.
8.- Tregua en el duro trabajo.
9.- Brisa en las horas de fuego.
10.-Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Es, como proclama la fe de la Iglesia en el CREDO, “Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas”.

4.-2. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO?  HACIA UNA DEFINICIÓN A TRAVÉS DE SUS OBRAS:

1.- Es quien ayuda a la Iglesia, quien la mueve y la conduce, quien siempre está con ella.

2.- Es el Espíritu de la verdad, entendida la verdad como la realidad liberadora vehiculada para la acción salvífica de Dios en la economía y en la historia de la salvación.

3.- Es quien guía al pueblo de Dios, a sus pastores y a sus fieles, para que pueden entender y vivir toda la verdad.

4.- Es quien hará que recordemos cuanto nos enseñó el Señor y nos lo explicará todo. Es el don pascual de Jesucristo Resucitado.

5.- Es abogado. Su actuación abogacial consistirá en defendernos ante el mal.

6.- Es quien da a todo el pueblo santo de Dios, especialmente a la jerarquía pero también a todos los miembros de la Iglesia, conciencia de su responsabilidad, impulsándolos al servicio de Cristo y de la nueva humanidad, prefigurada en su Iglesia.

7.- Es quien dirige a los creyentes a la confesión de Jesucristo y quien permite, siguiendo el ejemplo y las enseñanzas del Señor Jesús, llamar a Dios, “Padre”.

8.- Es quien renueva y plenifica a la Iglesia, a todos y cada uno de sus integrantes, y les llena de energía, de generosidad, de disponibilidad, de entrega, de dinamismo, de libertad auténtica, de savia evangelizadora, de fuerza apostólica. Quien cambia los ánimos pusilánimes por corazones nuevos. Quien transforma nuestra tristeza en una alegría que nadie nos podrá arrebatar.

9.- Es quien nos visita con sus dones -sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios- y nos hace don para los demás.

10.- Es el santificador, que prolonga para hasta la eternidad la creación del Padre y la redención del Hijo. Es quien nos permite caminar en el espíritu verdadero para desarrollar en nosotros la vida cristiana hasta su plenitud.

4.-3. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO? HACIA UNA DEFINICIÓN A TRAVÉS DE SUS FUNCIONES Y ATRIBUTOS:

1.- Congrega en la misma fe en Jesucristo a quienes el pecado había dividido.

2.- Fortalece los corazones de los regenerados por la gracia del Señor.

3.- Repuebla la faz de la tierra. Purifica, renueva, enciende y alegra las entrañas del mundo.

4.- Infunde el conocimiento de Dios a todos los pueblos.

5.- Es quien hace comprender la realidad de los misterios de la salvación y lleva al conocimiento pleno de la verdad revelada. Es quien nos hace capaces de Dios.

6.- Escruta e ilumina el corazón de los hombres y restablece la fe con la noticia gozosa del Señor Resucitado.

7.- Obras maravillas como las de la predicación evangélica y las de la misión salvadora de la Iglesia.

8.- Llena el corazón de los fieles y enciende en ellos el fuego de su amor.

9.- Guía y santifica a la Iglesia y todos sus miembros, sobre los que se derrama a través de los sacramentos, particularmente del bautismo, la confirmación, la unción de enfermos y el orden sacerdotal.

10.- “Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al tuerce el sendero, reparte sus siete dones, da al esfuerzo su mérito, salva al que busca salvarse y da el gozo eterno”.

4.-4. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO?  HACIA UNA DEFINICIÓN A TRAVÉS DE LO QUE NOS DONA:

1.- LUZ: “Ven, Espíritu Santo, manda un rayo de tu lumbre desde el cielo”.

2.- DON: “Ven, oh Padre de los pobres, luz profunda en tus dones, don en tus dones espléndido. Da en los fieles que en Ti esperan tus sagrados siete dones y carismas”.

3.- CONSUELO: “No hay consuelo como el tuyo, dulce huésped del alma, mi descanso”.

4.- PAZ: “Suave tregua en la fatiga, brisa en las horas de fuego, paz en el llanto”.

5.- HONDURA: “Luz sapientísima, penetra en las almas de tus fieles hasta el fondo y enriquécenos”.

6.- SOPLO: “¡Qué vacío hay en el hombre, qué dominio de la culpa sin tu soplo”.

7.- LLUVIA: “Lava el rastro de lo inmundo, riega tú nuestra sequía, ven y sánanos”.

8.- TERNURA: “Doma todo lo que es rígido; funde el témpano, encamina lo extraviado”.

9.- RECOMPENSA: “Dale al esfuerzo su mérito, salva al que busca salvarse”.

10.- ALEGRÍA: “Danos tu gozo eterno e inacabable alegría”.

4.-5. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO?  HACIA UNA DEFINICIÓN A TRAVÉS DE SUS APELATIVOS:

1.- El Paráclito. (Jn. 14, 16.26; 15, 26; 16, 7)
2.- El Abogado. (Jn. 14, 16.26; 15, 26; 16, 7)
3.- El Consolador. (I Jn. 2, 1)
4.- Espíritu de verdad. (Jn. 6, 13)
5.- Espíritu de la promesa. (Gal. 3, 14; Ef. 1, 13)
6.- Espíritu de adopción. (Rm. 8, 15; Gal. 4, 6)
7.- Espíritu de Cristo. (Rm. 8, 11)
8.- Espíritu del Señor. (II Cor. 3, 17)
9.- Espírtu de Dios. ((Rm. 8, 9.14; 15, 19)
10.-Espíritu de gloria. (I Pe. 4, 14)

                                                            Del Catecismo de la Iglesia Católica

4.-6. ¿QUIEN ES EL ESPÍRITU SANTO?  HACIA UNA DEFINICIÓN A TRAVÉS DE SUS SÍMBOLOS:

1.- EL AGUA: Significada en el bautismo. Signo eficaz del nuevo nacimiento. Del mismo modo que la gestación de nuestro primer nacimiento se hace en el agua, así el agua bautismal significa el nacimiento a la vida divina, que se nos da en el Espíritu Santo.

2.- LA UNCIÓN: El simbolismo de la unción es también significativo del Espíritu Santo. Evoca la unción primera del Espíritu sobre Jesucristo, el Ungido.

3.- EL FUEGO: Mientras que el agua significaba el nacimiento y la fecundidad de la vida dada en el Espíritu Santo, el fuego simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu. Es la “llama de amor viva” de San Juan de la Cruz.

4.- LA NUBE Y LA LUZ: Estos dos símbolos son inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo, desde la teofanías del Antiguo Testamento hasta las del Nuevo. La nube es el lugar donde habita la divinidad, refulgente de luz. Es el misterio y su relevación.

5.- EL SELLO: Es símbolo cercano al de unción. Es Cristo quien nos marca con su sello (Jn. 6, 27) y el mismo Dios quien también con él (II Cor. 1, 22; Ef. 1, 13). Indica el carácter indeleble e imborrable de la unción del Espíritu Santo en los sacramentos del bautismo, la confirmación y el orden.

6.- LA MANO: Imponiendo las manos Jesús cura a los enfermos, sana a los niños. En su nombre, los apóstoles harán lo mismo. Mediante la imposición de manos de los apóstoles nos es dado el Espíritu Santo. La Iglesia conserva en sus epíclesis sacramentales este signo de la imposición de manos como efusión todopoderosa del Espíritu Santo.

7.- EL DEDO: Jesús expulsaba demonios “por el dedo de Dios”. El Espíritu Santo es, según el himno litúrgico del “Veni Creator”, el dedo de la diestra del padre (“digitus paternae dexterae”).

8.- LA PALOMA: Al final del diluvio (cuyo simbolismo se refiere al bautismo), la paloma soltada por Noé vuelve con una rama tierna de olivo en pico, signo de que la tierra es habitable de nuevo. Cuando Cristo sale del agua de su bautismo, el Espíritu Santo, en forma de paloma, baja y se posa sobre él.

9.- EL AIRE, EL VIENTO: Es el origen etimológico de la palabra hebrea “ruah”: soplo, viento, aire. Jesús emplea la imagen sensible del viento en su conversación con Nicodemo (Jn. 3, 5-8). “Al cumplirse el día de Pentecostés -se escribe en los Hechos de los Apóstoles, 2, 1 -, estando todos juntos en un lugar, se produjo de repente un ruido proveniente del cielo como el de un viento que sopla impetuosamente, que invadió toda la casa en que residían”.

10.-LENGUAS NUEVAS Y EXTRAÑAS (DON DE LENGUAS): “Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresarse” (Hech. 2, 3-4). Es el simbolismo de la transformación, de la misión y de la universalidad de Pentecostés, el don pascual de Jesucristo, la hora de la Iglesia, su sacramento universal de salvación.   

                                                            Del Catecismo de la Iglesia Católica
(Excepto los puntos 9 y 10)